Nuestro ultimo dia en Ushuaia. Decidimos postergar la
partida para intentar nuevamente la navegación por el Beagle en velero que la
ultima vez habíamos suspendido a mitad de camino por el mal tiempo que nos
sorprendio al salir de la Bahia. Salimos con tiempo luego de desayunar, tal como
nos habia indicado la dueña del hotel que nos habia hecho el contacto. La
ciudad estaba casi vacia. Hoy era el 128 aniversario de la fundación de la
ciudad asi que camino al puerto podíamos ver los preparativos de toda la
ciudad.
Llegamos algo temprano al sitio del servicio de salida, asi
que después de pagar la excursión y la tasa de embarque, nos fuimos a dar una
vuelta. Frente a la sede de Prefectura pudimos ver el izamiento de la bandera y
después el himno nacional interpretado por la banda de la fuerza. Con el fondo
de las montañas nevadas de la ciudad y a nuestras espaldas el ultimo punto limítrofe
marítimo del país, no pasa desapercibida la experiencia.
Volvimos a destino preparándonos para salir pero tuvimos la noticia que eramos
los únicos. Aparentemente el nivel de turismo ha decaído bastante en la ciudad
y según lo que nos decían lo comparaban con el nivel que existe en este momento
en el país y no refleja la actividad nacional. Por lo que se podía entender, la secretaria de turismo
provincial estaba un poco dormida y no estaba actuando para recuperar el nivel
de actividad de otros años.
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| Que? Mi moto no vale? |
Asi que lo pasamos para la tarde esperando que llegara algo
mas de gente para tomar la excursión y volvimos al hotel esperando que
comenzaran los festejos. Pasado el mediodía bajamos a la calle y pudimos ver un
extenso paso de lo que son las “fuerzas vivas”, comenzando por los niños de las
guarderías y jardín de infantes, los colegios primarios, secundarios,
terciarios, centro de jubilados, clubes deportivos con actividades desde esgrima,
rugby, hockey, artes marciales, hasta clubes de motociclistas y autos antiguos- Obviamente finalizando con el desfile militar de las unidades
apostadas en la zona.
Volvimos a nuestro punto de partida donde nos confirmaron
que íbamos a salir ya que otros turistas se habían sumado. Asi que un par de
mates cocidos mas tarde, nos abrigamos bien y salimos para embarcar en el
velero. La tarde es un buen horario para sacar fotos, la luz no cae tan en vertical
como al mediodía, asi que ya en cubierta a la salida de la bahía llegando al
canal de Beagle, comencé a probar con la cámara con diferentes mediciones. Mas atrás,
Charly emponchado hasta donde podía con su abrigo trataba de hacerle frente al
frio con la mejor buena voluntad que podía.
El paseo en velero es muy bello. Solo hay que soportar los
vientos con temperaturas realmente bajas que sopla con fuerza y bastante tesón.
Es necesario mucho abrigo pero vale la pena. El paseo llega a la Isla H, cuyo nombre se debe a su forma, como dos islas
paralelas unidas en el medio por un paso de tierra y piedras. El paseo es
agreste. Tanto que la subida a la isla es por las rocas que apenas tienen forma
de escalera. La primera instrucción es no tocar nada y no lastimar ninguna
planta, ya que las condiciones climáticas hace que el crecimiento sea muy lento
y con mucho esfuerzo. Apenas subidos a la isla ya pude obtener varias tomas de
una pareja de aves que resguardaban su territorio. Siguiendo camino, el guía nos
lleva a la pared donde los indios chamanas se resguardaban en su paso por el
canal los días en que las condiciones del tiempo se lo impedían, como asi tambien
la historia y costumbres de este pueblo originario. Luego seguimos subiendo y
rodeando la isla, llegamos hasta el faro que marca el punto para la posición de
entrada a la bahía. Este es el punto mas austral del país. Del otro lado se
encuentra la Isla Navarino que corresponde a Chile.
Esta vez seguimos bajando y nos encontramos con una serie de
pajaros sobre el acantilado que construyen su nido sobre el guano que ellos
mismos van dejando y lo que dejaron sus generaciones predecesoras. Es por eso
que este lugar es cuidado con extremo cuidado. Algunos de sus nidos llevan
cerca de trescientos años en el lugar, según nos explican.
Luego de varias tomas de aves el lugar y soportando
estoicamente el frio glacial que sopla, comenzamos a volver al velero. Subir
siempre es mas fácil que bajar, por supuesto. Entrar el velero por las mismas
rocas que habíamos subido no es tan fácil. Por lo menos para nosotros que somos
todos bichos de ciudad.
Volvemos a navegar y damos una vuelta por la isla de los
cormoranes. En el medio del canal estas aves hacen sus nidos, procrean y juegan
en vuelos suspendidos sobre las corrientes de aire. Momento que es aprovechado
por todos para sacar fotos.
Volvemos contentos de haber podido realizar la excursión que
nos habia quedado pendiente de la ultima vez pero con algo de nostalgia porque
ya a la mañana nos vamos de esta ciudad que cada vez que la visito me enamora
mas. Pero no será la ultima vez que este aquí. Seguire viniendo cada vez que
tenga oportunidad. Siempre esta isla tiene algo mas para ofrecernos. O volver a
realizar.





2 comentarios:
Qué lindo paseo en velero. Quiero conocer la isla Hache. Capaz que en alguna próxima oportunidad te acompañemos.
Que crucero que me perdi!!!!!!!!!!!!!!!
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