Una partida, un viaje, una vuelta larga por la Patagonia. Ruta y mas ruta. Lugares y otros lugares. Dos amigos recorriendo todo lo que encontremos. Y otros amigos que nos acompañan leyendo para viajar con nosotros.

Bienvenidos al Pinky y Cerebro Patagonia Tour 2012


domingo, 14 de octubre de 2012

Dia 9 - El paraiso del Chalten


Despues de dormir en una cama muy confortable, ver la carrera a la madrugada en un tele de alta definición y darnos el pequeño lujo de disfrutar de los servicios de un buen lugar por una noche, seguimos viaje para tomar nuestra amada Ruta 40 rumbo al Chalten. El dia se nos presentaba con sol y una temperatura que, aunque fría, era agradable. El viaje no era largo, son cerca de 600 kms desde Rio Gallegos. Charly sugirió entrar a Calafate para entrar a ver nuevamente el Glaciar Perito Moreno pero yo preferí seguir de largo y encarar para el Chalten asi llegábamos a media tarde y aprovechábamos las horas en que baja el sol.

Luego de unas horas de viaje, comenzamos a ver en el horizonte los primeros picos nevados de la cordillera. De a poco nos estábamos acercando. El camino ya lo conocíamos, hermoso camino que pasa por varios ríos de la zona, estancias que se ofrecen como hosterias, hasta un observatorio astronómico cuya cúpula resplandece como de plata en medio del valle entre cerros. Recordabamos que parte del camino era de ripio peo ahora se encuentra asfaltado por completa, por lo menos hasta entrar en la Ruta Provincial 25 que es la que ingresa al pueblo.

No teníamos reserva en ningún lugar, solo algunas direcciones que sacamos de internet, asi que empezamos a dar vueltas buscando hosteria. Al poco de andar encontramos un lugar donde alojarnos, tiramos las cosas en la habitación y salimos a cargar combustible (aca hay solo un lugar con dos surtidores sin marca, aunque sabemos que es YPF) y salir hacia Lago del Desierto. Camino de 37 kms por ripio que la ultima vez habíamos intentado pero que habíamos dejado por no saber donde nos llevaba. Asi que alla íbamos!

El camino debíamos hacerlo lento, no solo por el estado en que se encuentra, además habia una carrera de bicis todo terreno que obligaba a tener cuidado. Chalten es un lugar preparado para los caminantes de montaña, actividades en bici y acampe, por lo que debemos comprender que el auto aquí no debe tener prioridad. Bordeando el rio, ingresamos de a poco en la región mas boscosa. Y allí empece a notar pequeños saltos de agua entre las rocas que son un placer para fotografiar. Pero seguimos de largo porque necesitaba que bajara un poco mas la luz natural para el efecto que quería conseguir.

Llegamos al fin del camino después de andar cerca de una hora cubriendo la chata de tierra y a sus tripulantes. Bajamos para meternos en el bosquecito y desembocamos en Lago del Desierto. Una extensa superficie de agua tranquila que se hunde entre las montañas que da la vuelta y se pierde de vista rumbo a Chile. Como agua de deshielo es transparente y helada, tornando hacia un bellísimo azul profundo. Tomamos por la playita bordeando el bosque hasta donde el camino y los arboles nos permitieron, tomamos todas las fotos que pudimos y después de admirar un rato el lugar, volvimos sobre nuestros pasos.

Ahora en el camino de vuelta, quedamos con Charly detenernos en las cascaditas que habíamos visto. La hora y la luz natural era la que necesitaba para las fotos que quería tomar. Despues de un rato nos encontramos con la cascada que habíamos visto y nos acercamos por el sendero a pie. Cuando vi la cascada, me acerque como un chico el dia de reyes al despertarse. Cuando empece a medir y me di cuenta que era lo que estaba buscando, empece a sacar, treparme, subir y bajar rocas como loco. Me pasaba de una roca a otra, iba sacando en cada tramo, media, intentaba, veía el resultado, trataba de mejorar la toma, todo junto y con una alegría enorme. Este tipo de tomas eran las que estaba buscando. Ni que decir que nos quedamos no se cuanto tiempo hasta que subi a lo mas alto a lo que llegaba. Y Charly esperaba pacientemente que yo siguiera jugando con mi cámara. Hasta me señalo con su habilidad natural de encontrar bichos, un pájaro de ojos colorados que vaya a saber como se llama, para que siguiera sacando.

Y mas tarde busco la otra cascada que habíamos visto para que siguiera sacando. Mientras el daba vueltas para matizar la espera, yo me subia a los troncos secos, apoyaba la cámara, buscaba encuadres. Y Charly haciéndome el aguante. Un capo mi amigo. Ni que decir que Chalten es un paraíso para fotógrafos de naturaleza. Con la paciencia y tiempo suficiente, en el momento adecuado se pueden hacer practicas de todo tipo de condiciones de luz y objetos de toma. Una maravilla para aquellos a los que nos gusta aprender en la practica lo que sabemos en la teoría.

Seguimos camino regresando al pueblo y en el camino entramos al Salto del Chorrillo, una caída de agua muy alta que ya habíamos visitado la ultima vez con el Tosco Tour. Y como siempre debemos  repetir todo lo hermoso que encontramos, alla fuimos.

Otro dia que nos regalo mucho mas de lo que le habíamos pedido. Mañana intentaremos llegar a Laguna de los Tres, a los pies del Fitz Roy hasta donde se puede llegar caminando. Son cuatro horas de subida y otro tanto de bajada. Desde aquí pudimos ver que esta bastante cubierto de nieve, asi que recién cuando estemos subiendo podremos saber hasta donde llegaremos. Lo mas alto dentro de nuestras posibilidades, por supuesto.


sábado, 13 de octubre de 2012

Día 8 - En el barco


Los días siempre nos tienen una sorpresa preparada. Hoy solamente era un día de despedida de la isla y viaje hasta Rio Gallegos, atravesando Chile y el Estrecho de Magallanes. Pero el día que fuimos a Tolhuin, nos facilitaron un mapa y algunos detalles de un lugar que se llama cabo San Pablo ubicado sobre el Atlántico en su parte media. La atracción sería una hostería abandonada pero lo más interesante era un barco encallado en el año 85, producido intencionalmente por su capitán para evitar el naufragio.

Tratamos de seguir las instrucciones que aunque no fueran muy claras, indicaban que a 35 kms al norte de Tolhuin se desprendía un camino mejorado que llevaba a varias estancias y finalizaba en el Atlántico. Después de pasarnos y volver sobre nuestro camino hasta que le embocamos a la entrada, entramos a un camino de mejorado que no estaba en las mejores condiciones pero que la chata se podía bancar. Pasamos por varias estancias controlando el orden que indicaba el mapa hasta que después de aproximadamente una hora pudimos ver a lo lejos el océano. Seguimos adelante sabiendo ya que estábamos en lo correcto hasta que desembocamos luego de una curva en una construcción abandonada que era evidentemente la hostería abandonada. Lo primero que pensamos fue a quien se le podía ocurrir que una hostería en un lugar tan solitario y alejado podía funcionar. Pero evidentemente alguien lo pensó y lo realizo.


Al subir una pendiente luego de la hostería, nos sorprendimos al ver el barco encallado en la mezcla de arena, piedras y conchillas negras adheridas a la superficie. No solamente era impresionante. Además podíamos llegar fácilmente gracias a la bajante del mediodía. Cosa que rápidamente Charly hizo y después de encontrar el mejor lugar para llegar a la playa, estaciono con gran alegría su camioneta al lado del barco. No que decir que quedaba pequeñísima en la comparación.
Dimos unas vueltas caminando, tomando fotos y caminando por entre la arena y piedras con moluscos negros adheridos, queriendo llegar al mar. Cosa que descartamos más tarde porque era casi de imposible resolución. A esa altura no existe playa, son solo piedras y se forman piletones en la bajante. Así que decidimos retomar para estudiar el barco de cerca. Lo que se podía ver al acercarnos y ver por entre las hendiduras y huecos formados entre el hierro vencido por el óxido, era una especie espíritu fantasmal en su estructura interna. Obviamente la imaginación inmediatamente nos traslada al momento de la decisión del capitán de escorarlo en una noche de tormenta en el medio de la nada. Y el resultado es impresionante.

Después de un rato largo de inspeccionar el lugar, el barco y sacar las fotos de rigor, decidimos regresar. A la salida nos llamó la atención las hileras de árboles cercanos a la costa que crecían estirándose en sentido contrario al mar. Era evidente que los vientos deben ser regularmente tan fuertes que deforman el crecimiento de estos ejemplares como peinados por un gigante.


El día parecía presentarse como uno más de viaje para alcanzar Rio Gallegos, pero la curiosidad del viajero nos lleva a tener días de sorpresa como estos.

Luego de cruzar el Estrecho de Magallanes y cerca de la segunda frontera chilena, nos encontramos con un fenómeno curioso que aproveche a fotografiar sin saber si la cámara lo iba a poder tomar. En el horizonte contrario al poniente, en el momento en que el sol ya estaba por desaparecer, asomaban reflejos de color claro, como espejando la fuente de luz natural, surgiendo de la misma línea del horizonte pero que debía ponerse ya oscura. La verdad, no le encontramos ninguna explicación salvo que fuera el reflejo de parte de la atmosfera combinado con las nubes.

Finalmente llegamos a Rio Gallegos ya de noche, algo cansados. Pero Charly quería buscar un hotel que tuviera buena tele porque se corre el Gran Premio de Corea de F1. Así que allá fuimos para encontrar un lindo hotel que, aunque algo más caro, nos permite darnos un pequeño lujo de viajeros por una noche pegándonos un buen baño en una ducha decente, a diferencia de las que veníamos padeciendo hasta ahora, que eran más dificultosas que lo ideal para el descanso.

Mañana ya tomamos por nuestra querida Ruta 40, la del viaje por la cordillera. Nuestra próxima parada: El Chaltén.



viernes, 12 de octubre de 2012

Dia 7 - En velero


Nuestro ultimo dia en Ushuaia. Decidimos postergar la partida para intentar nuevamente la navegación por el Beagle en velero que la ultima vez habíamos suspendido a mitad de camino por el mal tiempo que nos sorprendio al salir de la Bahia. Salimos con tiempo luego de desayunar, tal como nos habia indicado la dueña del hotel que nos habia hecho el contacto. La ciudad estaba casi vacia. Hoy era el 128 aniversario de la fundación de la ciudad asi que camino al puerto podíamos ver los preparativos de toda la ciudad.

Llegamos algo temprano al sitio del servicio de salida, asi que después de pagar la excursión y la tasa de embarque, nos fuimos a dar una vuelta. Frente a la sede de Prefectura pudimos ver el izamiento de la bandera y después el himno nacional interpretado por la banda de la fuerza. Con el fondo de las montañas nevadas de la ciudad y a nuestras espaldas el ultimo punto limítrofe marítimo del país, no pasa desapercibida la experiencia.

Volvimos a destino preparándonos  para salir pero tuvimos la noticia que eramos los únicos. Aparentemente el nivel de turismo ha decaído bastante en la ciudad y según lo que nos decían lo comparaban con el nivel que existe en este momento en el país y no refleja la actividad nacional. Por lo que  se podía entender, la secretaria de turismo provincial estaba un poco dormida y no estaba actuando para recuperar el nivel de actividad de otros años.

Que? Mi moto no vale?
Asi que lo pasamos para la tarde esperando que llegara algo mas de gente para tomar la excursión y volvimos al hotel esperando que comenzaran los festejos. Pasado el mediodía bajamos a la calle y pudimos ver un extenso paso de lo que son las “fuerzas vivas”, comenzando por los niños de las guarderías y jardín de infantes, los colegios primarios, secundarios, terciarios, centro de jubilados, clubes deportivos con actividades desde esgrima, rugby, hockey, artes marciales, hasta clubes de motociclistas y autos antiguos- Obviamente finalizando con el desfile militar de las unidades apostadas en la zona.


Volvimos a nuestro punto de partida donde nos confirmaron que íbamos a salir ya que otros turistas se habían sumado. Asi que un par de mates cocidos mas tarde, nos abrigamos bien y salimos para embarcar en el velero. La tarde es un buen horario para sacar fotos, la luz no cae tan en vertical como al mediodía, asi que ya en cubierta a la salida de la bahía llegando al canal de Beagle, comencé a probar con la cámara con diferentes mediciones. Mas atrás, Charly emponchado hasta donde podía con su abrigo trataba de hacerle frente al frio con la mejor buena voluntad que podía.

El paseo en velero es muy bello. Solo hay que soportar los vientos con temperaturas realmente bajas que sopla con fuerza y bastante tesón. Es necesario mucho abrigo pero vale la pena. El paseo llega a la Isla H,  cuyo nombre se debe a su forma, como dos islas paralelas unidas en el medio por un paso de tierra y piedras. El paseo es agreste. Tanto que la subida a la isla es por las rocas que apenas tienen forma de escalera. La primera instrucción es no tocar nada y no lastimar ninguna planta, ya que las condiciones climáticas hace que el crecimiento sea muy lento y con mucho esfuerzo. Apenas subidos a la isla ya pude obtener varias tomas de una pareja de aves que resguardaban su territorio. Siguiendo camino, el guía nos lleva a la pared donde los indios chamanas se resguardaban en su paso por el canal los días en que las condiciones del tiempo se lo impedían, como asi tambien la historia y costumbres de este pueblo originario. Luego seguimos subiendo y rodeando la isla, llegamos hasta el faro que marca el punto para la posición de entrada a la bahía. Este es el punto mas austral del país. Del otro lado se encuentra la Isla Navarino que corresponde a Chile.

Esta vez seguimos bajando y nos encontramos con una serie de pajaros sobre el acantilado que construyen su nido sobre el guano que ellos mismos van dejando y lo que dejaron sus generaciones predecesoras. Es por eso que este lugar es cuidado con extremo cuidado. Algunos de sus nidos llevan cerca de trescientos años en el lugar, según nos explican.

Luego de varias tomas de aves el lugar y soportando estoicamente el frio glacial que sopla, comenzamos a volver al velero. Subir siempre es mas fácil que bajar, por supuesto. Entrar el velero por las mismas rocas que habíamos subido no es tan fácil. Por lo menos para nosotros que somos todos bichos de ciudad.

Volvemos a navegar y damos una vuelta por la isla de los cormoranes. En el medio del canal estas aves hacen sus nidos, procrean y juegan en vuelos suspendidos sobre las corrientes de aire. Momento que es aprovechado por todos para sacar fotos.

Volvemos contentos de haber podido realizar la excursión que nos habia quedado pendiente de la ultima vez pero con algo de nostalgia porque ya a la mañana nos vamos de esta ciudad que cada vez que la visito me enamora mas. Pero no será la ultima vez que este aquí. Seguire viniendo cada vez que tenga oportunidad. Siempre esta isla tiene algo mas para ofrecernos. O volver a realizar.



jueves, 11 de octubre de 2012

Dia 6 - El condor nos vigila


El dia de hoy estaba decidido para marchar rumbo a Tolhuin, corazón de la isla. Para eso es necesario retomar camino hacia el norte, atravesando nuevamente la montaña que se encuentra en el paso entre la ciudad de Ushuaia y el resto de la isla. La mañana se nos presentaba nublada aunque no tan fría. De hecho, habíamos dormido con dos tramos de la ventana abierta ya que la calefacción estaba bastante alta y no se necesitaba ni una manta de abrigo. Apenas salidos a la ruta lloviznaba de a ratos, subiendo por el camino de curvas y contracurvas.

Siguiendo el rastro en la nube
Al rato de subir y subir por la ruta pudimos ver como una inmensa nube cubria toda la cumbre de la montaña a la que estábamos ascendiendo. Se notaba que la noche anterior habia nevado, los picos parecían bombas de chocolate a las que les habían arrojado chocolate blanco o azúcar impalpable. Al rato de andar nos sumergimos en una densidad espesa. Ahora si que hacia frio. La visión no llegaba a mas de diez metros. Circulando lento para evitar cualquier complicación, nos encontramos con un camión ya en la bajada y comenzamos a seguirlo hasta que salimos de la nube y pudimos retomar camino a velocidad normal. Pensabamos en el oficio que tienen estos laburantes cuando el camino se presenta asi o en peores condiciones con el peso que transportan.


A los 100 kms de Ushuaia se encuentra Tolhuin, al borde la Lago Fagnano. La entrada no es muy visible o por lo menos nosotros la pasamos como dos veces de ida y vuelta y no la encontrábamos claramente. Cuando finalmente entramos, dimos unas vueltas por lo que parecía un barrio obrero. Al terminar el camino en una pared de arboles, dimos la vuelta y preguntamos para llegar al lago. Gracias a las instrucciones llegamos al Fagnano, mucho mas grande de lo que esperabamos. Luego de una vuelta y algunas subidas, ya estábamos nuevamente en la ruta 3. Otra vez por la entrada principal, visible por un cartel que lo pasamos de largo o no le dimos importancia, llegamos a la oficina de turismo. Muy humilde pero con muy buena voluntad. Lo único que podíamos sacar en conclusión es que tienen una panadería famosa. Es un lugar con sitios para explotar para el turismo pero que aun no esta claramente preparado. La señora que nos atendio nos explico que hace poquito dejaron de ser comuna y ahora ya son municipalidad por lo que me parece que al tener otro presupuesto tienen la intención de aprovechar los sitios preparándolos mas para el turismo.

Por sugerencia de la señora de Tolhuin, buscamos el camino al mirador del Cerro Jeujepen que se encuentra justo frente al pueblo y del Lago Fagnano. Es un camino de 7 kms, bastante agreste pero accesible en auto completamente rodeado de un espeso bosque. En un tramo del camino nos encontramos con un inmenso claro que dejaba a la vista la roca de la montaña. La tierra esparcida a un lado y otro del sendero, nos dio la sensación de un desprendimiento que habia arrastrado también algunos arboles a su paso.
Charly subiendo la nieve
En un momento desviamos hacia lo que es el camino al mirador, empinado, angosto, serpenteante, húmedo de agua del deshielo de la nieve en la parte superior, hasta que no pudimos avanzar mas porque la subida estaba bloqueada por una alfombra de nieve. Obviamente, la idea fue dejar la chata y empezar a subirla a pie. Tratando de resbalar lo menos posible. Lo que al comienzo pudimos cumplir solo por enterrarnos los pies en la nieve unos veinte centímetros. Pero que finalmente se transformo en hielo, derrapando con nuestras zapatillas hasta hacer pie en los tramos que se podía ver algo mas firme.

Superados los tramos de nieve y luego de un rato de subidas y bajadas, encontramos el mirador. Una hermosísima vista al Lago Fagnano y parte de Tolhuin. El mirador esta delimitado por unas paredes bajitas de piedra alambrada. Que obviamente Charly las supero pasando al otro lado para inspeccionar el borde y el costado de la roca. Advierto que me hace una seña para que me acerque en silencio, lo que hago con mucho cuidado y me señala algo. Al costado derecho, sobre las piedra, ver podemos un condor vigilando la montaña. Por lo que saco el zoom, lo cambio en la cámara y comienzo a sacar. Mientras tanto Charly comienza a buscar un paso por el costado para acercarnos un poco mas. Al rato me hace nuevamente señas y subiendo por la roca conseguimos un lugar privilegiado, en el máximo silencio posible para no asustar al condor, sacando una serie impagable de fotos.

El vuelo del Condor
El Condor vigila y protege la montaña
Con el zoom puedo ver que el condor nos mira, me acerco mas al borde, parece que no le gusta mucho porque empieza a desplegar las alas, me acerco un poco mas y Charly me advierte. Estoy en el borde y el condor emprende vuelo. Cuando termino de tirar tomas me doy cuenta. El borde en el que estoy es el comienzo del desplazamiento que vimos abajo, asi que me corro hacia la roca y ahí sentados nos quedamos en silencio, solo disfrutando del silencio de la montaña. Un rato despues nos paramos ya para volver caminando, damos la vuelta y vemos al condor que viene hacia nosotros de frente descendiendo con las alas abiertas como un stuka en la guerra. Pasa finalmente por sobre nosotros y se ubica en la rama alta de un árbol, vigilante. Decidimos bajar para no enojarlo, mejor es no tener un condor de enemigo en un lugar asi.


Subir la nieve es complicado. Bajarla es un poco mas.

Volvemos al camino original con la camioneta y rodeamos el cerro, lo que me da la ocasión de probar la paciencia de Charly pidiéndole que me espere para sacar imágenes de una laguna negra con arboles secos con distintas tonalidades de grises, la mayoría aun en pie. Todo esto también enmarcado por la nieve que parecía haber caído hace poco.


Si, termine en el piso...
Seguimos camino pero en un momento ya es todo cuesta arriba y bloqueado por la nieve, por lo que no podremos seguir adelante. En camioneta. Esto no invalida que subamos por la serpiente de nieve hasta hundirnos y resbalar varias veces en el hielo. Descansamos un poco en un tronco y volvemos. No tenemos para hacer culipatin pero si podemos intentar… esquiar en zapatillas! Charly se mantuvo bastante bien en pie, pero mi equilibrio no fue del mejor y algo rodé por el camino. Lo que no fué impedimento para que lo siguiera intentando, claro

En la vuelta a la ruta, segui probando la paciencia de mi amigo haciéndolo detener varias veces. No solo tenia que esperar a que bajara y tirara tomas. Tambien a que midiera y sacara en forma manual aprovechando el histograma de la cámara, lo que me fue muy útil probándolo en la practica.

A la vuelta fuimos a chusmear la subida al Martial para ver que posibilidades teníamos de hacerlo como la ultima vez. La conclusión fue negativa. Cuando subimos hasta el glaciar la ultima vez con el Tosco Tour era Abril y no habían llegado las primeras nevadas. Ahora todavía no se descongelaron las ultimas y el camino es intransitable, por lo menos con nuestro calzado.

Decidimos quedarnos un dia mas: Aprovecharemos Ushuaia desde la vista de un velero sobre la bahía, contacto que nos facilito la dueña del lugar. Tenemos prometido para mañana buen tiempo. Iremos por la revancha de la ultima vez que quisimos hacerlo y la tormenta nos sorprendio a mitad de camino, devolviéndonos a tierra

Las aves vigilantes de su tierra



miércoles, 10 de octubre de 2012

Dia 5 - Lapataia en el fin


Una característica de los lugares en Patagonia es la temperatura en los lugares cerrados. Dormimos como troncos como si fuera verano, sin abrigarnos para nada. Asi que ya pudimos descansar como nos debíamos desde hace unos días. El primer gusto que nos dimos fue desayunar con vista al Canal de Beagle con las montañas nevadas de fondo, las nubes siempre pendientes de tormenta sobre los picos y los veleritos anclados en el puerto.

El primer proyecto del dia fue, obviamente, volver a Bahia Lapataia, el final de la ruta 3 y el ultimo lugar mas austral donde se puede llegar por tierra. Mas alla, hay que dar la vuelta y salir por el otro lado del mundo cruzando la antartida. Asi que alla fuimos.

Tuvimos la suerte esta vez de estar en una temporada ya con poca gente, lo que nos deja la posibilidad de disfrutar algo mas del silencio del parque. En realidad el silencio es la calma del lugar que nos regala el rechinar de los arboles cuando el viento los mueve de un lado para el otro o el golpe de nuestras pisadas sobre la grava, una especie de alfombra mullida de pastos largos aplastados contra el piso sobre un colchón húmedo.

Llegamos a la bahía ultima después de unos veinte minutos por el camino que se desprende de la rampa principal y ahí tengo la suerte de poder sacar diferente fotos de los cormoranes en el medio de la bahía. Volviendo mas tarde por el mismo camino, Charly me llama la atención en silencio para que me acerque y podemos ver a muy poca distancia una pareja de pajaros carpinteros trepados sobre las ramas mas altas. Alli puedo aprovechar para tirar series de fotos de estos hermosos animales golpeando los troncos como también después cuando descienden entre el bosquecito. Uno con el característico penacho colorado y el otro todo negro con una raya blanca en el lomo. Patagonia siempre me regala todo tipo de tomas fantásticas.

Mas tarde subimos por el otro sendero que nos lleva a un mirador que permite avistar la bahía desde arriba con las montañas y las islas de fondo. Estas caminatas cortas de treinta o cuarenta minutos son como un entrenamiento a lo que va a venir en los días que vienen, cuando sigamos recorriendo la Ruta 40.

Volvemos después a la ciudad con un poco de hambre. Almorzamos unas empanadas en una estación de servicio donde se nota que son todos trabajadores del lugar, empleados de YPF o  diferentes barcos amarrados en la costa. A la vuelta paseamos un rato por la ciudad para buscar un sitio copado para la cena aprovechando que la temperatura no es tan baja. O nosotros ya nos acostumbramos.

Finalmente cenamos mas tarde en un pequeño bar donde las porciones fueron mas que abundantes. Y finalizamos como debía ser. En el Pub Dublin con unas cervezas, sitio infaltable para cualquiera que visite Ushuaia.


martes, 9 de octubre de 2012

Dia 4 - Ushuaia Fin del Mundo


La actividad matutina comenzó temprano. Había puesto el despertador a las ocho pero a las siete y media estábamos ya los dos despabilados. Así que preparamos las cosas y salimos hacia la YPF de enfrente para cargar combustible y desayunar un rico café con leche con medialunas, ya que a la llegada al hotel, con mi torpeza habitual, destroce el termo que había traído desde Buenos Aires. Pero… sorpresa! Cuando la chica de la estación de servicio nos dijo que íbamos a tener que esperar unos quince minutos porque recién había puesto a hacer las medialunas, Charly  culo inquieto me mira y le digo que esperemos, no hay apuro. Tengo hambre, obvio. Pero mi amigo Pinky prefiere buscar otro lugar más adelante para el desayuno. Creo que hay pocas posibilidades pero le doy la diestra y seguimos camino. A la salida de Rio Gallegos vemos una YPF pero… de la mano contraria. Pinky cree que más adelante encontraremos otra. Mis planes de conquistar el mundo con el estómago lleno los veo comenzar a naufragar. Ya en ruta abierta y franca pregunto por mi desayuno pero la respuesta no me satisface mucho porque sigo en las mismas condiciones. Y sin ni siquiera agua para el mate! Me arreglo con unas galletitas viejas.

Al llegar al puesto fronterizo nos encontramos justo  por delante de nosotros con un micro cargado de jubilados contentos y felices rumbo a Ushuaia. Tratamos de aburrirnos lo menos posible hasta que los 44 pasajeros consiguieran su visado (si, los conté, estaba aburrido). Este día se nos estaba complicando ya. 

Unos kilómetros delante nos encontramos en suelo chileno con un cartel que nos dice “Hostería”, así que  decidimos probar suerte para conseguir un café con leche, un té, un mate cocido, algo parecido a un desayuno. Entramos a un lugar ya equipado con mesas y sillas pero sin personas, solo con la tele prendida. A pesar de escuchar ruidos en la cocina, asomarnos a lo que parecía ser la entrada a la casa y varios buenos días mediante, nadie aparecía así que decidimos seguir camino. Sin desayuno. El día no se estaba portando bien. Mientras circulábamos por el ripio nos conformamos con unas vainillas que habíamos comprado el día anterior, disimulando que no teníamos nada para bajarlas a pura charla. Pensé en bajar a buscar agua de los riachitos que circulan pero lo descarte.

Al llegar al puesto de la balsa para cruzar el Estrecho de Magallanes nos encontramos con una larga, muy larga fila de camiones. Charly baja a preguntar novedades a uno de los camioneros y vuelve con una buena noticia y una mala noticia. Dame primero la buena. Podemos ir por el costado, hay una espera menor para los autos. Ahora la mala. Hay demoras. El balseo no estuvo andando porque la marejada está muy fuerte. Lo que podemos comprobar cuando nos acercamos a nuestro lugar en la fila de autos (terceros) ya que vemos venir una balsa luchando contra la corriente que la arrastra hacia el Atlántico y poniéndola de costado como los caballos cuando pechan a la salida de la cancha. Y el oleaje es intenso, se lo puede ver como golpea. O sea, definitivamente este día le está poniendo muchas ganas para ser malo.

Pasados unos quince o veinte minutos, cuando pensábamos que en cualquier momento nos mandaban de vuelta a Rio Gallegos a esperar un día mejor para el cruce, vemos venir luchando de costado una balsa, despliegan la planchuela y nos indican que subamos la camioneta. Varios vítores de alegría más tarde, estamos cruzando el estrecho. En condiciones de oleaje muy picado pero al fin sabiéndonos del otro lado. Entonces el día no esta tan mal. Aunque no haya desayunado más que unas galletitas, claro.

Aproximadamente dos horas de ripio más adelante, que es como estar sobre un lavarropas mal cargado que centrifuga en carga máxima, llegamos a Rio Grande. Paramos para comer algo y cargar combustible. Y ahora sí, rumbo definitivo a Ushuaia!

Tiempo más tarde ingresamos a lo que llamamos el bosque de Sleepy Hollow, formado por arboles de figuras complejas con aspecto de estar siempre secos y colgando de sus ramas lo que le llaman “barba de viejo”. Siempre presentan un aspecto como de bosque del terror.

Más adelante podíamos ver las cumbres nevadas haciéndole fondo a las curvas del camino. Para llegar a Ushuaia la ruta no pasa cerca de las montañas. Las atraviesa. La ciudad está del otro lado del cordón montañoso. Es así que empezamos a acercarnos y de a poco empezaron a aparecer manchones blancos de nieve para festejo y beneplácito de Charly. A medida que subíamos por el camino de montaña la nieve se hizo copiosa y completa, rodeando todo el camino, el bosque y todas las paredes montañosas que se nos acercaban.



Paramos un par de veces para sacarnos un par de fotos de turistas felices. Charly junto a su chata y paisajes que se nos iban apareciendo.





Después de cuatro días de camino, con el inmenso placer de viajar por el sur patagónico, llegamos al primer objetivo grande que es este, la ciudad del fin del mundo, bella como pocos la imaginan y presente en nuestro itinerario desde la salida.


Bien abrigados salimos a festejar nuestra llegada. Volvimos subiendo las veredas tan empinadas que tienen escalones para facilitar el ascenso a destino. Que casi siempre es arriba, ya que solo dos calles están abajo, las demás ya están sobre la montaña y demanda un esfuerzo extra, fundamentalmente después de haber tomado unas cuantas cervezas. Ahora a descansar hasta mañana que decidiremos cuál de todas las posibilidades hermosas que nos da la ciudad tomaremos.


lunes, 8 de octubre de 2012

Dia 3 - Una leccion practica


Luego de desayunar en la YPF de Caleta Olivia leyendo los diarios locales, con el primer fresco de la mañana enfilamos para la ruta nuevamente. Este salto hasta Rio Gallegos íbamos a tratar de combinarlo con una visita al Bosque Petrificado, desviándonos 50 kms del camino para cumplir con aquella imagen que me habia quedado de algun manual de primaria donde explicaban como se había formado.

Ahora comienza nuevamente otro paisaje con extensas subidas y bajadas que transitan entre sierras de cúspides mochas como cortadas con cimitarra, combinado mas tarde con inmensos valles aridos entre cañadones de cuchillas no rocosas. Vistas algo mas cerca, parecen estar formadas por cúmulos de tierra como el que se forma por acumulación, apenas habitado en superficie por algunas plantas muy bajas que parecen siempre secas. Luego de un par de horas encontramos la entrada al Bosque Petrificado- Unos 50 kms en dirección oeste por camino de ripio.


A poco de andar nos encontramos sorprendidos por un inmenso valle seco, desierto, que finaliza en unas mesetas de diferentes colores. Al acercarnos podemos ver que en algunas cumbres se asoman formaciones de constitución y figuras como esculpidas, como penachos rocosos que coronan la superficie. Llegamos al Parque Nacional y luego de la explicación del guardaparque, damos una vuelta. Es puro desierto donde al final se puede ver como asoma el Volcan de Madre e Hija



Los troncos de unos arboles gigantescos al costado del sendero  marcado que a simple vista parece un árbol recién cortado común y corriente, pero al tocarlos son piedra dura y consistente- Es realmente muy raro verlos y después sentirlos al tacto.


En estos casos los viajes son mejor que cualquier manual o profesora de colegio. Al volver con el guardaparque en el muy pequeño museo que tienen en el lugar, no podemos dejar de preguntar por la formación de los troncos en piedra, por los hoyos que vemos en la tierra (que resultan ser la guarida de los zorros grises del desierto), por la formación de las mesetas que vimos al entrar y otras cosas que se nos van ocurriendo. Despues de un rato largo de charla y lección practica, volvemos a la ruta,

Mas adelante pasamos por Comandante Luis Piedrabuena, un pueblo en la bajada después de una meseta al borde del Rio Gallegos que parece calcado del Sim City desde la altura en que estamos. Sigo aprendiendo cosas como al cruzar el pueblo de Puerto Santa Cruz, que fue la capital histórica provincial. Un viajero en bicicleta subiendo a pie trabajosamente una cuesta en curva cargado de bolsos y alforjas.

A partir de ahí comenzó la lucha de Charly contra el viento. La temperatura empieza a bajar estrepitosamente, comienza a llover y al cargar combustible en Puerto San Julian sentimos como alfileres las gotitas que caen y nos pegan con el viento. Y aunque mas tarde el tiempo comienza a despejar, el viento no decrece y es un tanto embotante el bufido que produce- Es el tramo mas monótono, tanto por paisaje como por tiempo de velocidad constante sin casi cruzarnos con nada. La charla, el mate y las galletitas lo mejora un poco.

Finalmente llegamos a Rio Gallegos con mucho frio y mucho viento. Parece que en Ushuaia esta nevando y mañana podríamos tener la suerte de disfrutarla. Salimos a cenar algo en el lugarcito que ya conocíamos y nos volvemos rapidito como para evitar el tornillo que corta la cara. A descansar hasta mañana que ya llegamos a nuestro primer objetivo. Ushuaia. Fin del mundo.