Una partida, un viaje, una vuelta larga por la Patagonia. Ruta y mas ruta. Lugares y otros lugares. Dos amigos recorriendo todo lo que encontremos. Y otros amigos que nos acompañan leyendo para viajar con nosotros.

Bienvenidos al Pinky y Cerebro Patagonia Tour 2012


domingo, 21 de octubre de 2012

Dia 16 - Siete Lagos

Mirador Arrayanes - Lago Lacar
Lago Machonico
Lago Hermoso
Lago Falkner
Lago Escondido
Lago Correntoso
Lago Espejo
Lago Espejo Chico
Lago Vilariño

sábado, 20 de octubre de 2012

Dia 15 - Improvisando


Hoy dejamos Esquel a la mañana sin dejar de pasar por la Hoya. Algo de nieve aun conservaba y el paisaje desde alla arriba es muy lindo. Rato mas tarde retomamos nuestro camino en ruta con la finalidad de llegar directamente a dormir en San Martin de los Andes. La mañana ya se despertaba con buena temperatura y el solcito nos acompañaba desde temprano.

Despues de un par de horas en la zona seca y casi desertica con vegetación de bajo tamaño, entramos en el cordon montañoso que comienza en la zona de Epuyen y termina aproximadamente en San Martin de los Andes. Una zona donde la vegetación se distingue por bosques tupidos rodeando zonas de lagos ral borde de montañas que se introducen a pique en el agua. En estos tramos se torna mas entretenido aunque mas trabajoso para el conductor, ya que el camino serpentea hacia arriba y abajo en forma constante.

Al llegar a El Bolson paramos para pasear un rato al sol por la feria artesanal, cargar combustible y seguir camino. La temperatura de unos veinte grados ayuda a que mi pelada se recaliente un poco. Esta templado  el solcito calienta bastante. Mientras viboreamos por el camino, Charly sugiere que podemos ingresar por el camino al Tronador, unos kilómetros antes de Bariloche, lo que por supuesto acepto ya que el dia promete para hacer buenas tomas. 
Al rato de dar vueltas y vueltas por el camino del Bolson a Bariloche, encontramos la entrada al Parque Nacional y entramos. Ya habia empezado a llover un poco pero al ingresar al camino la temperatura comenzó a bajar. En el angosto camino de tierra y ripio sobre el lago Mascardi en medio del bosque lo que habia comenzado con una llovizna se convirtió en una lluvia tupida y franca y la temperatura habia bajado francamente. Al llegar al mirador del lago habia aminorado la lluvia, lo que me permitio hace algunas fotos con el fondo de nubes mientras Charly esperaba pacientemente.


El camino al Tronador es angosto en partes y siempre rodeado de bosques. En esta ocasión surcado por hilos de agua cayendo por las paredes provenientes del deshielo en la parte superior. Nos imaginábamos un buen espectáculo al final del camino, pensando en los saltos de agua que el cerro derrama- En medio de la lluvia que no cesaba llegamos a la base del Tronador en busca del camino de agua que nos lleve a las cascadas pero grande fue nuestra desilusion al estar totalmente clausurado el camino que se hace de a pie. Tratamos de acercarnos al rio que provocan estas caídas de agua pero no encontramos ni una sola gota aunque podíamos ver alla arriba el agua cayendo. Por lo que pudimos notar, pareciera que la acumulación de nieve habría producido derrumbes de hielo y tierra que obstaculizan el paso del agua derivándola por otros cauces. La acumulación de nieve en la parte superior tambien nos daba la sensación que no seria seguro dejar el camino libre.

 
Volvimos sobre el camino y fuimos a buscar los hielos negros del ventisquero. Pero cuando llegamos nos sorprendimos al ver el glaciar cubierto de tierra aparentemente por un gran desprendimiento y pocos trozos del hielo típicamente negro de este lugar. Dimos unas cuantas vueltas y volvimos al camino. Rato mas tarde dejamos el parque nacional y entramos en la ruta 40.

Pasamos por Bariloche, dejamos La Angostura y emprendimos camino por Siete Lagos. Primero que nada nos sorprendimos porque creíamos volver al ripio característico de esta parte pero el pavimento continua hasta casi el Lago Espejo, siendo de un ancho considerable y muy comodo para el manejo. Ya el sol estaba casi oculto totalmente, nunca habia recorrido este lugar a esta hora, un valor agregado a la experiencia de este viaje. Llegaba ya el atardecer profundo y encontramos el tramo de ripio que aunque mejor tratado y mas ancho que el que conocíamos, no dejaba que el manejo fuera lo suficientemente comodo. Pasando por todos los lagos de la zona, finalmente llegamos al Lacar que nos anunciaba que estábamos cerca de destino.

Por la hora en que llegamos la ciudad nos regalo una visión que no habíamos tenido hasta el momento; las luces de la ciudad reflejándose en el agua hoy mansa de Lacar, lo que nunca habia visto-

Luego de arribar a nuestro Hostal del Lago, el lugar ya conocido por nosotros en algún otro viaje, dejamos las cosas y nos fuimos a celebrar la tradición de comer a Pepperoni, antesala de nuestro descanso y disfrute de estos días venideros en esta hermosa ciudad.


viernes, 19 de octubre de 2012

Dia 14 - En Chubut


Hoy sabiamos que era dia de ruta y transición hacia otra provincia. Dejamos Los Antiguos bien temprano después de desayunar en la Petrobras de perito Moreno transitando nuevamente por la 40. Que nos hizo ilusionar al comienzo pensando que ya entrabamos en territorio de Mc Adam y teniamos pavimento de ahí en adelante. Pero no, al rato nuevamente ripio. Un rato muy largo de ripio y el sol que pica pegando de frente. Y la tierra. Por no doblar hacia Capitan Sarmiento sin saber, tomamos hacia Alto Rio Senguer. El medio de la nada misma. Y por ripio. Sabiamos que al retomar por Gobernador Costa volveríamos al macadam de la ruta. Pero mientras tanto pasamos doscientos kilómetros de ripio al final del cual parecíamos cowboys de Bonanza que al sacudir las piernas despedíamos nubes de polvo. Nos faltaban las espuelas.

Pero todo termina al fin y volvimos a la ruta para poder escuchar música tranquilos. Proxima parada, Esquel. Llegamos a la tardecita y como a Charly no hay forma de tenerlo quieto, al rato salimos a pispear los saltos de Nant y Fall, pasando Trevelin al fondo de Esquel. La vez anterior que habíamos venido era Abril y el caudal de agua era menor. Pero en estos días donde desembocan las aguas de deshielo, vale la pena verlos. 

 Charly espero pacientemente a que sacara las fotos de rigor y después de quedarnos disfrutando un rato, volvimos para descansar. Hoy fue un dia largo de viaje.


jueves, 18 de octubre de 2012

Dia 13 - Mas alla de la frontera


Cuando era chico mi abuelo tenia una casita en Burzaco donde pasábamos algunos fines de semana. Los vecinos en su mayoría tenían gallineros. Desde aquella época que no me despertaba el canto de un gallo. Hoy a las seis y media de la mañana el señor gallo comenzó a cantar apenas despuntaba una luz en el horizonte. En el silencio del pueblo se sentía como si lo tuviera dentro de la habitación. Esperé que alguien lo apagara de una buena vez hasta que me quede dormido nuevamente.

Como esta vez alquilamos una cabañita, prepare unos mates al levantarme para desayunar con mi amigo, acompañándolo con una trenza de masa de factura (o como se llame eso) con dulce y cerezas de la zona. Un lujo matutino mientras el solcito entraba por la ventana y el perro del dueño se echaba panchamente contra la puerta para tomar calor. Terminada la primer comida del dia, pasamos por la oficina de turismo  donde nos dieron información del lugar. Nos sugirieron visitar algunas chacras donde podíamos comprar dulces y frutas como las famosas cerezas o frambuesas cultivadas aquí. O tomar el camino paralelo al rio Jeinimeni rumbeando para el Monte Zeballos, que se encuentra cercano a la cordillera. Fuimos para el lado de la cordillera.

El camino es totalmente de ripio. En algunos tramos se encontraban arreglándolo por lo que tuvimos que desviarnos por caminos paralelos. La zona es totalmente rocosa surcada en algunos tramos por pequeños arroyos que se desarrollan a partir del rio principal. En el fondo siempre de telón teníamos a la cordillera con nieve en los picos mas altos, a los que queríamos acercarnos. Pero en un momento debíamos cruzar un puente sobre el Río Zeballos donde un cartel nos indicaba que el camino en adelante estaba intransitable. Así que después de examinar la zona, dimos la vuelta y nos dirigimos hacia el Paso Fronterizo que lleva a Chile.  



Un rato después realizamos los tramites migratorios y nos encontramos nuevamente en tierra chilena. Allí no más se encuentra el pueblo de Chile Chico y continuando por la ruta nos topamos directamente con la cordillera. El camino no es de pavimento pero al comienzo es de un buen mejorado, por lo menos hasta el mirador de Laguna Verde, una extensión de agua que se ve desde arriba con el fondo de algunos picos apenas nevados y un color verde esmeralda muy similar al que encontramos en el Lago Torre. Algunos peñones gigantescos ofician como especie de islas en su interior.

Saliendo de la zona ya el camino continua subiendo entre la montaña, ahora bastante mas empinado que antes. Al dar una vuelta bordeando la pared de piedra nos encontramos con un espectáculo impresionante. El lago General Carrera, continuación del Lago Buenos Aires, como se lo llama del lado argentino, pero muchísimo mas extenso y de un color azul muy profundo con las montañas de la cordillera cayendo a pico sobre el agua. Nos quedamos maravillados con el espectáculo, el lago parecía no terminar nunca y la altura desde donde estábamos aumentaba la impresión. De hecho, es el segundo lago en extensión en Sudamérica.

Seguiamos subiendo, el camino se hacia cada vez mas angosto hasta transformarse de una sola mano, en subida, de ripio, con el borde terminando en un precipicio y sin guarda raíl  Por lo que desde mi lado podía ver por la ventanilla solamente el vacío abajo, muy abajo. La camioneta seguía subiendo, cada vez mas lento por la aridez del trazado y bailoteando de a ratos levemente, lo que Charly solucionaba muy eficazmente con muñeca y tracción correcta. Estaba muy divertido pero… se frunce un poco de a ratos, hay que admitirlo. Abajo se podía ver por sectores algunas playas de roca, al agua totalmente transparente y olas que rompían contra el borde. La verdad que disfrutamos enormemente el paisaje y el camino dificultoso y sinuoso  Ni un solo vehículo transitaba por la zona, por lo que lo teníamos todo como para nosotros solos.

Luego de jugar a la montaña rusa entre paredones de piedra, camino de cornisa y curvas y contra curvas  alcanzamos un llano donde ya se veían chacras con animales. Al rato de andar y como ya llevábamos mas de dos horas de camino, decidimos volver dando vuelta en U para encarar otra vez las subidas y bajadas. Que en este caso eran mas bajadas, así que lo pudimos hacer mas confiados, parando cada tanto para sacar algunas fotos. El sur de Chile ya nos habían hablado que era muy lindo y tenían razón, es para maravillarse.  Fue como pasear en avioneta pero al borde de la montaña.

Volvimos contentos con lo que nos habia sorprendido el dia. Sin saberlo, buscamos y encontramos algo muy superior a lo que esperábamos. Charly disfrutó del manejo a pesar que confesó que fue al camino que mas temor le dio de todos los que habia realizado hasta el momento en todos sus viajes. Yo disfrute del paisaje, cuando podía abstraerme de mi vértigo, claro. Fue un día estupendo de sorpresivo descubrimiento.

Mañana saldremos para Esquel, próxima parada subiendo por la 40. Cuando estemos allí decidiremos cuanto tiempo nos quedaremos. La espontaneidad es nuestra hoja de ruta y hasta ahora nos ha ido fantástico.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Dia 12 - Ruta 40 al fondo


Lamentablemente tuvimos que despedirnos del Chalten. En varias extensas charlas que tuvimos con el dueño del hostal Los Ñires donde paramos estos días, en las que nos conto parte de su increíble vida, como vino a parar al Chalten y otras historias tan interesantes que podía quedar escuchandolo horas, tambien nos instruyo de otros senderos y caminos para hacer con cosas tan maravillosas como las que habíamos visto y hecho hasta el momento. Asi que nos saludamos con la promesa de volver pronto para ampliar lo que creíamos ya conocíamos de este lugar maravilloso.

El camino que teniamos por delante hasta Los Antiguos, nuestra siguiente parada, sabíamos que no iba a ser tan fácil. Cuando lo hicimos hace cuatro años la ruta 40 despues de Tres Lagos hasta Perito Moreno era casi en su totalidad de ripio. Son 460 kms de andar lento cimbrando arriba de la camioneta por casi seis horas, ya que la velocidad es considerablemente menor que la de ruta asfaltada. Anduvimos preguntando tambien por lo fundamental para este tipo de tramos que son las estaciones de servicio. La que esta en Tres Lagos, a unos 120 kms, ya no estaba mas. Por lo que nos sugirieron cargar para llegar a Bajo Caracoles, a mitad de camino o entrar a Gob Gregores que es un tramo antes. En Tres Lagos se termina la ruta pavimentada y se divide para ir a la estación de servicio que ya no funciona, seguir por la ruta 40 o ingresar al pueblo. Que ya por equivocación habíamos entrado la vez anterior y no serian mas de veinte manzanas en total. Pero parece que extrañábamos porque volvimos a equivocarnos y nos metimos en el pueblo. Solo para chusmear nos fuimos hasta el fondo, seis cuadras como mucho y volvimos para preguntar en la comisaria donde podriamos hacer la siguiente carga de cmobustible. Nos confirmaron que era en Gob Gregores y salimos. Creo que estaban los mismos paisanos en el mismo lugar parados hasta en la misma posición de la vez anterior. “Mire. Estos volvieron. Supe verlos hace unos años…”, nos imaginábamos que se decían uno al otro cuando pasábamos saludando. Porque aca todo el mundo se saluda.

Nuestra amada Ruta 40 ha mejorado algo. Los tramos que estaban pavimentando hace unos años y que nos obligaban a bajar por la traza alternativa, ahora están terminados en buena parte, algunos ya señalizados y pintados y algunos otros no. Por lo que el trayecto esta vez se compone en tramos de tembladeral de ripio, asfalto, desvíos que no están del todo claros, vuelta al asfalto y asi por un par de horas. En uno de estos desvíos sin señalizar correctamente, es que bajamos al ripio, dimos unas cuantas vueltas y el gps empezó a indicarnos que la ruta que estábamos transitando no era la que nosotros suponíamos. Guiados por nuestro sentido de la orientación le porfiábamos al gps y le calculábamos que ya estábamos cerca de Gregores. Pero en un cruce de camino, salimos del ripio a una ruta asfaltada que la cruzaba. El gps ya definitivamente loco nos decía que estábamos yendo por el medio del campo o la nada misma. Por lo que decidimos ir hacia la derecha. Empezamos a recibir señal de celular asi que suponíamos que estábamos cerca de algún pueblo para cargar combustible. Autos y camiones pasaban pero no sabíamos si la dirección era la correcta y la ruta no nos daba ninguna señal como para poder ubicarnos con el mapa. Finalmente decidimos parar al costado de la ruta, analizar el mapa y los puntos que habíamos pasado y retomamos dando vuelta en U jugándonos con lo que recordábamos haber visto y confiando en nuestro sentido de la orientación. Despues de unos 50 kms nos dimos cuenta. En el cruce de caminos era a la izquierda pero como no habia señalización confundimos el trayecto. Parece fácil pero después de un par de horas manejando al sol y el ripio, uno se termina embotando y decide como puede. A los pocos minutos entramos a Gregores, cargamos combustible y reiniciamos el gps que ahora si nos indicaba un camino lógico como nos habían señalado en la estación de servicio.

Horas mas tarde pasamos por Bajo Caracoles. No bajamos a saludar al gordo del almacen de ramos generales que nos vendio los sanguches de puro pan hace unos años cuando habíamos pasado por aca con el Tosco Tour. Hasta que llegamos un par de horas mas tarde a Perito Moreno y enfilamos para Los Antiguos. El ingreso al pueblo se hace en una pendiente muy lenta donde desde lejos se puede ver el Lago Buenos Aires que es inmenso. Detrás esta la cordillera. Apenas tres kilómetros de terminado el trazado urbano se encuentra el paso fronterizo con Chile. Es un valle extenso con muchas chacras cuyo cultivo principal es la cereza y en menor medida la frambuesa y la frutilla. Si no fuera por el fondo de la cordillera, pareciera que estuviéramos en Chacabuco o Junin.

En la Direccion de Turismo del lugar conseguimos la direccion de unas cabañitas para quedarnos y nos dijeron que mañana pasemos que nos van a indicar que podemos hacer por la zona. Asi que veremos que sorpresa nos trae el dia.



Dia 11 - Al Lago Torre


Despues de dormir el cansancio kilométrico acumulado del ascenso y descenso al Fitz Roy, nos despertamos con el solcito entrando en la habitación. La idea era hacer un dia apacible y tranquilo para dejar descansar las piernas. En el desayuno le preguntamos a nuestro salteño amigo dueño del hostal, que cosa podiamos hacer en el dia que no fuera cansador. Nos sugirió el camino a la Laguna Torre, que ya habíamos visto la entrada. Empinada. Ese era el camino difícil pero le señalo a Charly por la ventana del desayunador un camino que era mas fácil y menos empinado, por lo menos al principio. Seran dos horitas y pico yendo tranquilos, nos dijo el paisano.

Se ve que no le embocamos a la entrada sugerida porque no habíamos casi empezado que tuvimos que subir una cuesta empinada de unos cuatro o cinco pisos. Despues el terreno se nivelaba un poco pero al poco de andar nos encontramos con los escalones de troncos típicos para facilitar el ascenso y rocas de diferentes tamaños. Esto no era la idea, queríamos algo para descansar un poco las piernas. Pero ya estábamos ahí, asi que seguimos dándole para adelante.

Chalten esta ubicado entre medio de dos paredones gigantescos, con el fondo de la cordillera y el Fitz Roy de fondo. A la derecha del pueblo se encuentra el Rio de Las Vueltas que nace en el Lago del Desierto, camino que habíamos hecho el primer dia. Al centro esta el camino de ascenso a la base del Fitz Roy, que habíamos hecho ayer. Y a la izquierda se encuentra el Rio Fitz Roy, que corre entre piedras, es mas torrentoso y proviene de la Laguna Torre donde se encuentra el Cerro Torre que habíamos podido ver el dia anterior al fondo de la Laguna Sucia, parte de lo que se llama Lago de Los Tres. O sea, el camino que nos faltaba era este para completar la visión desde todos los lados.

Despues de subir unas pendientes bastante empinadas, sortear las escaleras de troncos y otras de roca con bastante esfuerzo, subir y bajar por diferentes terrenos, empezamos a ver una serie de cascadas en diferentes lugares de las paredes de roca del otro lado de una hondonada muy profunda. Mas tarde vimos de lejos el Rio Fitz Roy. De a poco el camino fue descendiendo hasta que nos encontramos al mismo nivel del rio. De un color verde esmeralda muy pronunciado, saltando entre las rocas del fondo de tamaño heterogéneo.

El camino era largo, el sol pegaba bastante fuerte y nuestro cansancio acumulado del dia anterior no nos ayudaba mucho. Por instantes nos encontrábamos en medio de un bosque reparador, por momentos pasábamos a un extenso claro todo verde, luego pasábamos por un terreno de arenilla seco con plantas de mediano tamaño totalmente aridas, después un bosquecillo de arbolitos que recién comenzaban a verse con algo de verde o senderos entre las rocas. Variedad no le faltaba. Ya el camino nos estaba tomando dos horas y no veíamos alguna señal de estar acercándonos a algo.  

Hasta que en un momento el terreno empezó a ponerse pedregoso, un caminito de piedras nos marcaba la subida a unas montañitas de piedras y empezamos a subir. Con esfuerzo, claro. Lo mejor vino cuando asomamos nuestras cabezas y del otro lado pudimos ver un lago totalmente verde con desprendimientos de hielos de diferentes tamaños flotando en la superficie y al fondo un glaciar que descendia desde el Cerro Torre. La verdad que Chalten no dejaba de regalarnos alegrías. Nos detuvimos antes de bajar hasta el lago para observar la maravilla que habíamos encontrado y obviamente Charly vio, hizo el calculo y propuso ir caminando hasta el glaciar. Idea que de acuerdo a lo que se podía ver, no era fácil y no parecía posible. El lago solo tiene una orilla donde se puede caminar a la bajada de donde estábamos. Despues es todo roca o peor aun, unas pendientes de pedregullo que terminan en punta sobre el lago. Pero anda a convencer a Charly.

Asi que alla fuimos, sobre las rocas caminando y saltando como cabras, tratando de asegurarnos donde pisábamos para que no rodaramos hasta el hermoso agua verde del lago. Al rato de andar ya nos dimos cuenta que avanzar no se podía mas, asi que buscamos un buen sillón de rocas (en este tiempo de estar por aca ya aprendimos a encontrarlos rápidamente) y nos acomodamos para ddisfrutar del solcito y en mi caso, sacar toda una serie de fotos. Que es todo un reto por la situación de alto contraste que hay entre la nieve, la vegetación y las rocas.

Charly se entretuvo un rato mordiendo un pedazo de hielo que saco de la costa. Luego encontró otro para pasarme, que estaba con bastante sed y no habíamos llevado botellita. Asi que finalmente terminamos tirándonos a disfrutar del calorcito del sol, protegidos del viento helado que proviene del glaciar. Para estos placeres es que uno hace todo esto. El esfuerzo de la subida, del calor, del frio, el cansancio, tiene su paga con estos momentos de pequeño y simple bienestar.

Bajamos lentamente en una caminata zen sin hablar. Del cansancio ya no teníamos tema de conversación. Y si lo teníamos, lo dejábamos para después. Al llegar ya con hambre, la caminata de tres o cuatro cuadras hasta la panadería requeria de un esfuerzo adicional de voluntad. Pero el hambre manda. Mas tarde hablando con Tomas, nuestro amigo dueño del hostal, nos dijo que vivía aca desde el año 87 cuando solo eran no mas de diez personas y no habia nada mas que campo y montaña. Estuvimos escuchando toda su historia por mas de dos horas o algo mas, increíble de anécdotas y experencias. Y nos guio por mas lugares para recorrer y visitar en Chalten, lo que hizo mas firme nuestra promesa de volver. Nos dimos cuenta de lo que nos falta aun por descubrir de este lugar.

Despues de nuestra cena habitual en Ahonikenk, el lugar donde todo el que quiera recuperar fuerzas, comer casero y rico no debe obviar, volvimos pensando en las horas de descanso que nos regala todo un dia en la ruta sentados cómodamente en la camioneta. Nos han dicho que la 40 en este tramo esta parcialmente asfaltado pero sigue teniendo largos tramos de ripio, asi que nos preparamos para continuar. Mañana será la ocasión de descubrir Los Antiguos.

lunes, 15 de octubre de 2012

Dia 10 - El Fitz Roy espera


Entre los gustos y pasiones que compartimos con Charly, uno es subir al Fitz Roy. Esta es la segunda vez que vamos a intentarlo. La caminata de montaña son cuatro horas para llegar hasta la base del cerro. Y otro tanto de bajada. Pero la verdad que vale la pena, no solo porque la base del Fitz Roy es un objetivo en si mismo, además se disfruta toda la subida aun con todo el esfuerzo que lleva. Que es mucho, se los aseguro.

El dia anterior habíamos visto que el cerro ya tenia nieve en el tramo mas difícil. No sabíamos hasta donde podíamos llegar ni el frio que podía hacer arriba, viendo que la nieve aun no se habia derretido. Asi que nos preparamos las camperas, los abrigos, las cámaras, agua, galletitas para sacarnos el hambre, etc. El dia estaba nublado pero con nubes altas asi que podíamos ver claramente la torre del Fitz Roy. La temperatura estaba agradable, dentro del frio que puede hacer en la zona. Asi que alla fuimos.

El primer tramo es el que parece desanimar. Es como subir escaleras altas por media hora o algo mas. Ahí empezamos a cambiar el aire rumbo al muro de piedra como una roca gigantesca puesta en el camino que hay que rodear para llegar al otro lado. Esto es solo el comienzo nomas. Una vez que nos encontramos del otro lado, ingresamos a un bosquecito y  cascadas de agua donde se puede recargar las botellas. Ni que decir que viene limpísima y helada que casi no se puede tomar. Sabiamos que el trayecto era largo y por eso nos dedicamos a la charla y a disfrutar de la subida. Vueltas mas tarde, poco menos de la mitad del camino, se encuentra la Laguna Capri (si, como el de las galletitas) y desde ahí se puede ver claramente el Fitz Roy. Pero aun no podíamos ver si el tramo de camino de rocas estaba con nieve o se podía llegar.

Seguimos camino atravesando los diferentes riachos que se forman por el agua del deshielo, caminos de roca, de arenilla, etc, hasta que con buen animo llegamos al refugio de los alpinistas. A partir de ahí el cartel indica que se debe subir con el calzado adecuado, teniendo cuidado, para caminantes de montaña experimentados y de alta dificultad. Descansamos un buen rato, acomode mi espalda estirándome un rato en los bancos que están en el refugio y seguimos viaje hacia arriba. En los primeros tramos algunos troncos ubicados como peldaños facilitan un poco la ascensión. Pero después nos encontramos con lo que ya sabíamos. Tramos de piedras totalmente empinados, ayudados por señales de estacas pintadas para demarcar el mejor lugar para meter los pies y a pura fuerza y buscando cada tanto algo de aire en los pulmones. La altura se siente. Por suerte la nieve solo se veía a los costados y solo en algunos tramos en el camino que subíamos. Pero el esfuerzo es a puro corazón.

Ya sabíamos que la subida engaña. Despues de ver el pico del Fitz Roy casi al llegar al tope del camino, pensando que detrás de lo que se puede ver uno ya llega a la base del cerro… no, falta un trecho mas donde el camino desciende entre piedras y vuelve a subir. Esta vez la aridez estaba mechada con manchones de nieve. Lo que no dejaba muy claro el camino pero quedaba mas bello que cuando lo vimos totalmente seco la ultima vez. Ahí si, espere un rato a mi amigo que venia a su ritmo un poco mas atrás para tomar el ultimo tramo juntos.

Y ahí si, luego de subir la ultima cuesta de rocas, volvimos a saludar a nuestro amigo Don Fitz Roy. Esta vez nos regalaba otra imagen. El lago que precede al glaciar que baja de la montaña estaba totalmente cubierto de nieve, como asi tambien el glaciar que no podíamos ver bajo el manto blanco. La imagen era estupenda. El tema era por donde bajar, ya que el camino estaba tapado por la nieve. Asi que improvisamos y bajamos por entre las piedras hasta el borde del lago. Todo blanco totalmente tapado.

Seguimos caminando por entre la nieve para alcanzar la vista del Lago Sucio que esta a la izquierda del Fitz Roy. Cuando llegamos a verlo estaba completamente congelado, descendiendo entre las dos montañas que lo contienen. La vista da un poco de vértigo. Mucho. A un metro de donde estábamos en las rocas se ve solo una línea donde termina el piso y desde ahí metros que se adivinan interminables hasta el fondo.


Nos quedamos un buen rato en ese lugar, mirando la montaña, el lago, aprovechando para guarecernos un poco del viento y dejar que el sol nos de un poco de abrigo tirados sobre las piedras. Descansando hasta el punto de quedarnos dormidos un rato para hacernos una pequeña siesta reparadora. Despues de cuatro horas de subida, es necesario que el cuerpo se reponga y el calorcito del sol nos invito a amodorrarnos en medio de la montaña. No todos los días se puede conseguir una siesta de estas.

Despues de brindar con un poco de agua de la montaña, en mi caso aprovechanodola para mezclarla un poco con el whisky de mi petaca, emprendimos el regreso. Deteniendonos frente a los picos algo nevados, enceguecidos con el sol pegando su reflejo contra la nieve, volvimos a saludar a nuestro gran amigo Fitz Roy hasta dentro de poco. Seguramente volveremos para saludarlo otra vez. Creo que aprobó nuestra propuesta. O por lo menos me parecio que estara ahí esperando que asomemos dentro de un tiempo nuevamente nuestras carotas aca arriba, cansados pero felices de un nuevo encuentro.